Pastel de melocotón húmedo con glaseado de vainilla

Suave, afrutado y con un glaseado perfecto: este pastel de durazno es el postre veraniego ideal que puedes disfrutar en cualquier época del año. Repleto de jugosos trozos de durazno y cubierto con un glaseado sedoso de vainilla hecho con jugo de durazno, este pastel está lleno de sabor, tiene una textura húmeda y es increíblemente fácil de preparar. Ya sea que estés horneando para un picnic, un brunch o simplemente se te antoje un trozo de algo dulce, este pastel te encantará por su sabor y sencillez.

🌟 ¿Por qué este pastel de durazno es imperdible?

No necesitas duraznos frescos ni habilidades de repostería complicadas para preparar este delicioso postre. Aquí te contamos por qué esta receta siempre funciona:

Sabor a fruta todo el año: Gracias a los duraznos enlatados, no tienes que esperar a la temporada para disfrutar de este pastel. La fruta está suave, dulce y ya viene pelada y rebanada, lo que facilita la preparación.

Textura increíblemente húmeda: La masa rica en mantequilla y los jugosos trozos de melocotón garantizan una miga tierna que se deshace en la boca.

Ingredientes sencillos, gran sabor: Elaborada con ingredientes básicos de la despensa, esta receta es una forma fácil de sorprender a tu familia o invitados.

Personalizable: Cambia la vainilla por extracto de almendra, usa melocotones frescos de temporada o modifica el glaseado según te apetezca.

Ideal para congelar: Prepárala con antelación, congélala y descongélala cuando vayas a servirla; ¡solo tienes que añadir el glaseado fresco!

🛒 Ingredientes necesarios
Para el pastel:

1 taza (226 g) de mantequilla sin sal, a temperatura ambiente

1 taza (200 g) de azúcar granulada

2 huevos grandes

½ taza (120 ml) de leche (preferiblemente entera, pero cualquier tipo sirve)

1 cucharadita de extracto de vainilla (o extracto de almendra para un ligero sabor a nuez)

2 tazas (250 g) de harina de trigo

2 cucharaditas de polvo para hornear

½ cucharadita de sal

3 tazas de duraznos enlatados, escurridos y picados en trozos pequeños (reserva el jugo para el glaseado)

Para el glaseado:

1 taza (120 g) de azúcar glas

3-4 cucharaditas de jugo de durazno (o leche, para un glaseado más cremoso)

👩‍🍳 Instrucciones paso a paso
1. Precalentar y preparar
Precalienta el horno a 175 °C (350 °F). Engrasa un molde rectangular estándar de 23 x 13 cm o fórralo con papel de horno. Para desmoldar fácilmente, deja que sobresalga papel por los lados a modo de asas.

2. Cremar la mantequilla y el azúcar
En un bol grande, bate la mantequilla ablandada con el azúcar granulada, usando una batidora de mano o de pie. Bate durante 2-3 minutos hasta que la mezcla esté ligera y esponjosa; esto ayudará a conseguir una textura suave.

3. Añadir los huevos y la vainilla
Añade los huevos uno a uno, batiendo bien después de cada adición. Incorpora la vainilla (o el extracto de almendra) y mezcla hasta que todo esté bien integrado.

4. Mezclar los ingredientes secos
En otro bol, mezcla la harina, la levadura en polvo y la sal. Esto asegura una distribución uniforme de los agentes leudantes para que el bizcocho suba de manera homogénea.

5. Combinar los ingredientes húmedos y secos
Incorpora gradualmente la mezcla de ingredientes secos a los húmedos, alternando con la leche. Empieza y termina con los ingredientes secos. Mezcla a baja velocidad o a mano hasta que se integren; no mezcles demasiado, o el bizcocho podría quedar denso.

6. Incorporar los duraznos

Con una espátula de goma o una cuchara de madera, incorpore suavemente los duraznos picados. Tenga cuidado de no batir demasiado la masa para mantener una textura ligera.

7. Hornear

Vierta la masa en el molde para pan previamente engrasado y enharinado, y alise la superficie con una espátula. Hornee en el centro del horno durante 55 a 60 minutos, o hasta que al insertar un palillo en el centro, este salga limpio o con solo unas pocas migas húmedas.

8. Enfriar el pastel

Deje enfriar el pastel en el molde durante unos 10-15 minutos antes de desmoldarlo usando las asas de papel vegetal o dándole la vuelta con cuidado. Coloque el pastel sobre una rejilla para que se enfríe por completo antes de glasearlo.

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