Ahora que tienes listos todos los ingredientes y utensilios, es hora de ponerse manos a la obra. Esta receta es fácil de seguir, pero hay algunos trucos clave para que el flan de maicena quede perfecto: sin grumos, con una textura cremosa y el equilibrio justo de dulzura.
Sigue estos pasos y obtendrás un postre delicioso que impresionará a todos.
Paso 1: Mezclar la maicena con leche fría
Antes de comenzar a calentar los ingredientes, es fundamental disolver bien la maicena. Si la añades directamente a la leche caliente, se formarán grumos difíciles de eliminar.
Cómo hacerlo correctamente:
En un bol pequeño, agrega los 40 g de maicena.
Vierte un poco de la leche fría (aproximadamente 100 ml) y mezcla con unas varillas manuales o una cuchara hasta obtener una mezcla homogénea y sin grumos.
Reserva esta mezcla mientras preparas el resto de la receta.
Este paso es clave para garantizar que el flan tenga una textura suave y sin partes espesas indeseadas.
Paso 2: Calentar la leche con el azúcar
Ahora es momento de infusionar la leche con el azúcar para obtener un sabor dulce y equilibrado.