Cómo hacerlo:
En una cacerola grande, vierte el resto de la leche (400 ml) y añade el azúcar.
Calienta a fuego medio, removiendo constantemente con una espátula o cuchara de madera.
Es importante no dejar que la leche hierva, solo debe calentarse hasta que el azúcar se disuelva por completo.
Consejo experto: Si quieres darle un toque extra de sabor, en este momento puedes agregar ralladura de limón, canela en rama o incluso una vaina de vainilla en lugar de esencia de vainilla.
Paso 3: Batir los huevos y añadir la vainilla
Los huevos son fundamentales para darle estructura al flan, pero deben integrarse correctamente para evitar que se cuajen al mezclarlos con la leche caliente.
En otro bol, bate los dos huevos con un tenedor o varillas manuales hasta que queden homogéneos.
Agrega la esencia de vainilla y mezcla bien.
No es necesario batir los huevos en exceso, solo lo suficiente para que la yema y la clara se integren completamente.
Paso 4: Incorporar la maicena disuelta en la leche caliente
Ahora llega el momento de espesar la mezcla del flan.