Baja el fuego al mínimo y añade la maicena disuelta en la leche caliente, removiendo constantemente con unas varillas manuales o una cuchara de madera.
Sigue removiendo sin parar para evitar que la mezcla se pegue al fondo de la cacerola.
Notarás que la mezcla comienza a espesar en unos minutos. Cuando tenga una textura similar a la de unas natillas, estará lista.
Si en este punto aparecen grumos, puedes pasar la mezcla por un colador fino para obtener una textura más lisa.
Paso 5: Incorporar los huevos a la mezcla caliente
Para evitar que los huevos se cuajen y formen grumos, es importante templarlos antes de incorporarlos a la mezcla caliente.
Vierte lentamente un poco de la leche caliente sobre los huevos batidos, mientras remueves constantemente.
Una vez bien integrados, añade esta mezcla poco a poco a la cacerola con el resto de la leche, removiendo sin parar.
Cocina la mezcla a fuego bajo durante un par de minutos más, sin dejar de remover, hasta que espese ligeramente.
Paso 6: Verter en los moldes y dejar enfriar
Si decides usar caramelo líquido, este es el momento de agregarlo.