Si usas hojas de gelatina:
Ponlas en un recipiente con agua fría durante 5 a 10 minutos para que se hidraten.
Mientras tanto, continúa con los siguientes pasos.
Si usas gelatina en polvo:
Hidrata los 10 g de gelatina en 50 ml de agua fría (unos 5 minutos).
Luego deberás disolverla en la mezcla caliente del siguiente paso.
3. Preparar el relleno de queso
Este es el corazón de la tarta. La mezcla debe quedar cremosa, homogénea y suave.
Instrucciones:
En un cazo o sartén grande, calienta la nata junto con el azúcar y la vainilla (si usas).
No dejes que hierva. Solo calienta hasta que el azúcar se disuelva completamente.
Añade el queso crema poco a poco, removiendo con unas varillas o espátula para que se integre bien. Debe quedar una mezcla sin grumos.
Una vez caliente y homogénea, retira del fuego.
Escurre las hojas de gelatina y añádelas al cazo. Remueve bien para que se disuelvan completamente.
Si usas gelatina en polvo ya hidratada, agrégala en este paso igualmente.
Deja templar la mezcla unos minutos antes de verterla en el molde.
💡 Consejo: Puedes usar una batidora de mano para asegurarte de que la mezcla quede muy lisa y sin grumos.
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